16 noviembre 2012

"Motocletos"


Ármese de valor o paciencia, llévese un repertorio para cantar, ponga su emisora favorita y ore al santo o deidad de su preferencia. Apréndase uno o dos mantras y medite. Todos estos son pasos que ahora debemos aprender o seguir si nos toca manejar en las calles de San José.

Para nadie es un secreto que si uno quiere llegar de un punto a otro ya sea en carro o en transporte público, tiene que planear un colchón de más o menos una hora o más para llegar a su destino a tiempo. Y es que ya en Costa Rica las horas pico van desde 6:30 AM hasta aproximadamente 8:00 o 9:00 PM dependiendo del día de la semana y si es día de pago o no.

Y ahora con la llegada de las fechas navideñas y los esperados aguinaldos, las cosas comienzan a empeorar. 

Vivo ejemplo fue la apertura de Plaza Lincoln en Moravia y el caos vial que dicho evento generó. Como si de verdad las ya congestionadas calles ocuparan ayuda para estar peor.

Pero los horarios de trabajo siguen siendo los mismos y, ante tan atenuantes circunstancias no queda más que buscar otras soluciones. Caminar, bicicleta, etc son algunas de las opciones que se han comenzado a ver a mayor escala en nuestras calles y, por su puesto, el tema de esta entrada, las motocicletas pululan las calles como peces en el mar.

Y es que en una capital tan congestionada y con una economía tan dura, las motocicletas ofrecen un medio de transporte económico en el sentido del gasto de combustible y en el precio de compra que puede llegar a ser, dependiendo del modelo, una tercera o cuarta parte del precio de un automóvil.

Obviamente tiene sus grandes desventajas. La exposición a las inclemencias del tiempo, el andar siempre tragando humo de otros vehículos, la falta de comodidad y espacio de las mismas y el ser el motociclista la carrocería del vehículo son cosas que no la hacen tan llamativa a toda la población. Sin embargo, la  eficacia que ofrecen a la hora de esquivar presas es inigualable.

Lamentablemente se ha decidido elevar los precios de los marchamos por los cielos precisamente por el gran número de motocicletas que andan en la calle. Pero ese no es el tema principal de la entrada sino, el comprender porque muchos automovilistas se quejan de muchos motociclstas.

Hoy en la mañana venía yo en mi moto por el congestionado cruce de los Hatillos hacia Escazú. Delante mío habían varios carros pero como yo sabía que iba con tiempo, decidí simplemente esperar a que la presa se moviera. Al llegar al semáforo, de pronto vi como cinco o seis motociclistas se venían por una calle aledaña a la principal y, aunque no había forma legal de montarse, rápidamente vi a algunos motociclistas brincarse la isla divisoria, otros simplemente se fueron contravía y otros ni siquiera pudieron esperar a que el semáforo se pusiera en verde para continuar su camino.

Y eso es algo de todos los días y he visto maniobras en los que los motociclistas ponen en riesgo sus vidas y las de otros peatones simplemente por ahorrarse unos minutos. Personalmente me gusta la vida, y no está en el mejor de mis intereses quedar tatuado en el asfalto por no poder esperar un minuto o menos.

He visto motociclistas sorteando carros mientras peatones intentan cruzar también y sacan su cabeza entre los carros para ver la moto que les pasa veloz por enfrente. Otros sortean carros con astucia de trapecistas algunos inclusive golpeando espejos retrovisores y, por su puesto, continuando su camino.

Sin duda alguna, todas estas actitudes han creado mala fama a los motociclistas que, por algún motivo, son casi todos encasillados como mensajeros.

Yo soy motociclista, me encanta andar en moto. Pero últimamente hasta eso se ha convertido en un tedio pues uno no puede estar parado tranquilo en ningún lado sin que no hayan cinco o seis motocilistas más detrás de uno intentando brincárselo o apresurándolo para que uno se mueva. Pienso que deberían de andar con más tiempo o, si le urge llegar, aprenda a volar o a teletransportarse.

Yo no me meto con las tendencias maniacas que algunos presentan por las que se nos encasillan a todos entonces, déjenme en paz si quiero estar parado junto con la presa. No me sorprende el nivel de estrés que algunos conductores sufren cuando han estado esperando pasar una rotonda por 20 minutos y de repente un motociclista les pasa a la pura par sin haber esperado nada. Pero comprendamos que eso no es culpa de nadie. Para eso son las motos pero sin necesidad de poner en peligro a media humanidad.

Y a los conductores, pues bien estaría que ya acepten las cosas como son y dejen de echar los carros encima de nosotros. Yo comprendo ambos lados pues tanto ando en moto como he manejado y ver las dos perspectivas da un mejor entendimiento del caso. Como consejo a los conductores les puedo decir que si no les gusta esperar en las presas pues cómprense una moto y asunto arreglado. Eso fue lo que yo hice y resultaba de maravilla hasta que en lugar de calles, las vías se han transformado en un campo de batalla. Ó pueden armarse una manifestación en contra de los motociclistas que parece ser la tendencia de moda hoy en día.

Y no me mal entiendan, yo cometo imprudencias y faltas pero si tengo que esperarme para no poner en riesgo mi vida o la de alguien más, pues me espero. Sea cual sea el caso, las cosas no van a cambiar. Cada uno seguirá jalando para su saco hasta que de tanta jaladera el saco se rompa porque así es como nos manejamos ahora.